Elementos de Protección Personal (EPP): cómo elegirlos, usarlos y mantenerlos correctamente
Guía para seleccionar EPP según el riesgo, la normativa chilena (DS 594), certificación requerida y errores comunes que ponen en riesgo a los trabajadores.
11 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Los Elementos de Protección Personal (EPP) son la última barrera de la jerarquía de controles. Esto no significa que sean poco importantes: significa que deben usarse cuando los controles en la fuente y los controles administrativos no son suficientes para eliminar o reducir el riesgo a un nivel aceptable. En la práctica chilena, sin embargo, los EPP suelen ser la primera —y a veces la única— medida que implementan las empresas. Eso es un error que la normativa busca corregir.
¿Qué dice la normativa chilena sobre los EPP?
El DS 594 establece que el empleador está obligado a proporcionar a sus trabajadores, libre de costo, los EPP adecuados al riesgo, y a velar por su uso efectivo. Los EPP deben estar certificados según las normas chilenas (NCh) o internacionales aplicables. La certificación es clave: un casco sin certificación NCh 461 no garantiza la protección que promete. Además, el empleador debe capacitar a los trabajadores en el uso correcto, mantención y almacenamiento de los EPP.
Clasificación de los EPP según el riesgo
Los EPP se clasifican según la parte del cuerpo que protegen. Para la cabeza: cascos de seguridad (tipo I para impacto vertical, tipo II para impacto lateral y vertical). Para los ojos y cara: gafas de seguridad, pantallas faciales, caretas de soldador. Para la protección auditiva: protectores tipo orejera (disminuyen entre 20 y 30 dB) y tipo inserto (disminuyen entre 15 y 25 dB). La elección depende del nivel de ruido medido y del tiempo de exposición. Para las vías respiratorias: respiradores desechables (N95, N100), respiradores con cartuchos para gases y vapores, y equipos de respiración autónoma (SCBA) para atmósferas con deficiencia de oxígeno.
Para las manos y brazos: guantes de diferentes materiales según el riesgo (látex para productos químicos, cuero para manejo de materiales, aluminizados para altas temperaturas, dieléctricos para trabajos eléctricos). Para los pies: zapatos de seguridad con puntera de acero o composite, plantillas anticlavos, suelas antideslizantes y resistencia química según corresponda. Para el cuerpo: arneses de seguridad contra caídas (con certificación NCh 1258), chalecos reflectantes, ropa ignífuga y trajes de protección química. Para el cuerpo completo en trabajos en altura: sistema de detención de caídas que incluye arnés, conector y punto de anclaje certificados.
¿Cómo elegir el EPP correcto?
La selección del EPP no puede hacerse desde un catálogo ni copiando lo que usa la empresa del lado. Debe basarse en la evaluación de riesgos del puesto específico. Para elegir correctamente se deben seguir estos pasos: primero, identificar el peligro específico (ruido, impacto, producto químico, etc.). Segundo, caracterizar el riesgo: nivel de ruido en dB, concentración del químico, altura de caída potencial. Tercero, seleccionar el EPP con el nivel de protección adecuado (clase de casco, tipo de filtro, categoría de guante). Cuarto, verificar la certificación del producto. Quinto, probar el EPP con los trabajadores que lo usarán: debe ser cómodo, talla correcta y compatible con otros EPP.
Errores frecuentes en el uso de EPP
- Usar EPP como primera medida de control, sin haber evaluado eliminar o controlar el riesgo en la fuente.
- Seleccionar EPP sin certificación o con certificación vencida.
- No capacitar a los trabajadores en el uso correcto: un respirador mal ajustado no protege.
- No mantener los EPP: cascos con golpes previos, arneses con costuras desgastadas, guantes con perforaciones.
- Usar el mismo EPP para todos los puestos sin considerar las diferencias de riesgo entre ellos.
Mantención y vida útil de los EPP
Todo EPP tiene una vida útil que depende del material, la frecuencia de uso y las condiciones ambientales. Los cascos de seguridad deben reemplazarse cada 3 a 5 años (el fabricante indica la fecha de fabricación y vencimiento en el interior), o inmediatamente si reciben un golpe fuerte. Los arneses de seguridad deben inspeccionarse antes de cada uso y reemplazarse si presentan costuras rotas, quemaduras, decoloración por rayos UV o si han detenido una caída (obligatorio reemplazarlos después de una caída, aunque no se vean daños). Los protectores auditivos tipo inserto son desechables y deben reemplazarse periódicamente. Los respiradores con cartuchos tienen una vida útil que depende de la concentración del contaminante y las condiciones ambientales.
Conclusión
Los EPP salvan vidas cuando se usan correctamente y como parte de una estrategia de prevención que prioriza los controles en la fuente. Elegir el EPP adecuado no es cuestión de precio ni de marca: es cuestión de conocer el riesgo, seleccionar el equipo certificado que lo controle, capacitar al trabajador y mantener el equipo en condiciones óptimas. La inversión en un EPP de calidad es insignificante comparada con el costo de un accidente que un EPP adecuado habría prevenido.